Usted domina aquello que calla, ya sea verdad o mentira
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; pero se convierte en esclavo de todo lo que expresa. Por eso, la lengua permanece prisionera detrás de los dientes: para enseñarnos prudencia antes de hablar. Quien aprende a controlar sus palabras evita conflictos innecesarios, protege su paz interior y contribuye a una vida más larga, saludable y armoniosa." — Dr. Juan Lora
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